En un entorno saturado por la publicidad de inteligencia artificial, un nuevo cartel publicitario en San Francisco ha capturado la atención de los transeúntes. A simple vista, parece un anuncio más de los numerosos que adornan la ciudad, caracterizado por un diseño minimalista en blanco y negro con frases que remiten a un enfoque robótico. Sin embargo, la esencia de este cartel es distinta: presenta a ChatTJB, un servicio donde las respuestas provienen de un ser humano, no de un algoritmo.
La iniciativa es obra de Tucker Bryant, un antiguo gerente de marketing en Google que ha transitado por diversas facetas como conferencista, artista y creador de contenido. Su proyecto ChatTJB canaliza cada consulta hacia él mismo, transformando así un concepto de chatbot automatizado en una experiencia humana. En un giro irónico, el acotamiento bajo el término «AI» (Inteligencia Artificial) de este cartel lo redefine como «Actual Individual».
Bryant no es el único que utiliza este enfoque para criticar el fenómeno de la publicidad abusiva de IA. Artistas independientes en grandes ciudades, como Nueva York y San Francisco, han comenzado a crear parodias digitales y físicas que cuestionan la proliferación de anuncios de IA, instando al público a reflexionar sobre su relación con esta tecnología.
La lucha contra la publicidad superficial de IA
Ejemplos hilarantes de esta tendencia incluyen mensajes como “Contrata a todos en la Tierra sin hacer nada” o “El primer abuelo que usa IA”. Estas son algunas de las creativas campañas de dos comediantes en Nueva York que se han dedicado a realizar anuncios ficticios que satirizan la vanidad de lo que ellos llaman «slop voice», un estilo publicitario que abunda en frases tecnológicas abstractas y promesas descontextualizadas.
Bryant señala que, en San Francisco, el fenómeno de la publicidad de IA se ha vuelto omnipresente, generando un choque cognitivo entre el optimismo de la tecnología y la inquietud sobre el futuro. Consciente de este clima, decidió alquilar un cartel por la suma de $6,000 durante el mes de julio, donde no solo informó de su servicio, sino que también invitó a los ciudadanos a interactuar directamente con él a través de la plataforma ChatTJB.

Un nuevo enfoque en la interacción humana
ChatTJB ha estado operativo desde abril, utilizando una interfaz que imita un chatbot tradicional. Sin embargo, las respuestas provienen de Bryant, quien recuerda las consultas y responde desde su propia experiencia. La idea detrás de este modelo es invitar a la reflexión sobre la dependencia que muchas personas tienen hacia las herramientas de inteligencia artificial.
Inicialmente, Bryant recibía unas mil consultas diarias, pero después de que su cartel se hiciera visible, el tráfico se disparó a un promedio de cinco mil preguntas por hora. Ante este notable aumento, ha pausado temporalmente el servicio mientras organiza recursos para manejar el volumen de interacciones y garantizar un entorno seguro para los usuarios.
Esta dinámica no es nueva; otros proyectos han empleado estrategias similares para fomentar la crítica frente a la saturación de contenido de IA en línea. A través de interfaces que requieren de la intervención humana, los creadores pretenden instar a los usuarios a reconsiderar su interacción con la tecnología y recordar que su propio pensamiento crítico sigue siendo relevante en la era digital.
En un contexto donde las narrativas sobre la adopción universal de la inteligencia artificial predominan, iniciativas como la de Tucker Bryant abren un espacio para el debate y la autorreflexión, reafirmando la importancia de la conexión humana en un mundo cada vez más digitalizado.
