El 12 de agosto, el cielo será escenario de una innovadora investigación científica que combina tecnología aeroespacial con los fenómenos astronómicos. Equipos de la NASA se preparan para usar antiguos bombarderos Martin B-57 Canberra en una misión única: seguir la sombra de la Luna durante un eclipse solar total. Este proyecto tiene como objetivo estudiar la dinámica solar y cómo el oscurecimiento temporal del cielo influye en la atmósfera terrestre.
Los bombarderos B-57, con un historial destacado en la Fuerza Aérea de Estados Unidos entre 1953 y 1983, han sido transformados de máquinas de guerra a herramientas de investigación científica. Originalmente diseñados por el fabricante británico English Electric, estos aviones se han adaptado a nuevas funciones desde su misión inicial en combate. A lo largo de su existencia, se han construido casi mil unidades del modelo originario, mientras que en Estados Unidos se fabricaron 403 B-57.
La NASA cuenta actualmente con tres de estos aviones, identificados como NASA 926, 927 y 928, que han pasado gran parte de su vida operativa apoyando investigaciones desde la década de los 70. Asignados al Centro Espacial Johnson, estos WB-57 son los únicos que continúan volando en el mundo, lo que subraya su importancia para la exploración científica de altitud.
El WB-57 es un avión de ala media con capacidad para alcanzar altitudes superiores a los 63,000 pies (aproximadamente 19,000 metros). Su autonomía de vuelo de 6.5 horas y un alcance de cerca de 4,000 kilómetros le permiten cubrir amplias áreas para la captura de datos. La configuración de su cabina, con dos tripulantes en puestos tándem, permite que el piloto y el operador de equipos de sensor manejen el vuelo y la operación de instrumentos científicos vitales.
Las cámaras del WB-57 y su misión durante el eclipse
Una de las características más destacadas de la misión son las cuatro cámaras de alta resolución que el B-57 lleva instaladas en su nariz. Estas cámaras están diseñadas para capturar imágenes de la corona solar en distintas longitudes de onda, tanto visibles como infrarrojas. Durante el eclipse, el avión podrá obtener una serie de imágenes a una tasa de al menos 20 por segundo, lo que permitirá estudiar la estructura y dinámica del fenómeno.
Los científicos esperan que las imágenes obtenidas arrojen luz sobre la formación de protuberancias solares y ofrezcan una mejor comprensión de por qué la corona solar alcanza temperaturas extremas, cercanas a un millón de grados. Además, se explorará la relación entre el material de la corona y el viento solar, que fluye desde el Sol hacia el resto del sistema solar.
Gracias a su velocidad de 740 kilómetros por hora, el B-57 no solo seguirá la sombra de la Luna, sino que amplificará el tiempo de observación de la corona. Mientras que en tierra el fenómeno se puede observar durante un máximo de dos minutos y dieciocho segundos, desde el avión la visión se extenderá a casi tres minutos, permitiendo un análisis más detallado.
Investigaciones complementarias con globos científicos
La NASA complementará el esfuerzo aéreo del B-57 con el lanzamiento de globos científicos en diferentes ubicaciones, incluyendo España e Islandia. Estos globos, equipados con cámaras de 360 grados, provocarán la captura de imágenes del eclipse desde una perspectiva elevada y también serán utilizados para medir cambios en la atmósfera, en particular los niveles de ozono, esenciales para comprender el efecto de la luz solar en su formación.
Esta combinación de tecnología de vuelo antiguo y moderna investigación científica subraya la versatilidad de la aeronáutica en la actualidad. La misión del B-57 no solo resalta la importancia de la observación de fenómenos astronómicos, sino también el potencial de innovación en el uso de recursos que han evolucionado a lo largo del tiempo.
