¿Estarías dispuesto a enviar a tu hijo a una escuela resguardada por drones de seguridad?

¿Estarías dispuesto a enviar a tu hijo a una escuela resguardada por drones de seguridad?

La creciente preocupación por la seguridad en las escuelas ha llevado a una serie de innovaciones en la protección de los estudiantes. En este contexto, una nueva herramienta tecnológica ha comenzado a destacar: los drones. Varias instituciones educativas en Estados Unidos, específicamente en Colorado, Florida y Georgia, están incorporando drones en sus protocolos de respuesta ante tiroteos escolares. Este avance representa un cambio significativo en el enfoque de la seguridad escolar.

Los drones, desarrollados por la empresa Mithril Defense, se conocen como Campus Guardian Angel. Su propósito principal es trabajar en colaboración con las fuerzas del orden y los pilotos remotos que operan desde la sede de la compañía en Austin. Estos dispositivos tienen la capacidad de alcanzar velocidades de hasta 50 millas por hora, facilitando la localización de tiradores activos en un campus. Además de su función de localización, los drones cuentan con características que les permiten rociar gel de pimienta, emitir luces estroboscópicas y activar sirenas, con la intención de ralentizar a un atacante. En situaciones extremas, estos drones podrían embestir a una amenaza a velocidades de hasta 60 millas por hora.

Justin Marston, CEO de Mithril, ha expresado su convicción de que todas las escuelas deberían contar con algún tipo de sistema para la supresión de tiradores activos, afirmando que en un futuro próximo, los padres no se sentirán cómodos enviando a sus hijos a escuelas que no cuenten con medidas de seguridad adecuadas.

A pesar de que el número de tiroteos escolares ha disminuido desde un pico de 352 en 2023, la realidad sigue siendo preocupante, con cifras que se mantienen en triple dígito. Esta situación ha creado un mercado creciente para productos orientados a la seguridad escolar, donde se estima que las escuelas en Estados Unidos gastan anualmente alrededor de 4 mil millones de dólares en medidas de seguridad, que incluyen detectores de metales y cámaras de vigilancia.

No obstante, esta inversión en tecnología de seguridad ha generado críticas, con muchos argumentando que se están priorizando tecnologías de respuesta frente a tiroteos en lugar de abordar las causas fundamentales y potencialmente prevenir estos incidentes. En redes sociales, opiniones como la de un usuario que comentó «una vez más, literalmente cualquier cosa menos el control de armas», reflejan un desencanto con la dirección que toman estas iniciativas.

Adicionalmente, han surgido preocupaciones sobre el uso de drones en situaciones que no estén directamente relacionadas con la protección contra tiradores, como la vigilancia de manifestaciones estudiantiles. El influyente creador de contenido Tyler Oakley expresó sus temores de que estos drones sean más utilizados contra protestas estudiantiles que en la defensa de los estudiantes ante tiradores activos.

Con avances como estos, la discusión sobre la seguridad en las escuelas se vuelve cada vez más compleja, planteando interrogantes sobre el equilibrio entre la inversión en tecnología de defensa y la necesidad de reformas más profundas en las políticas de control de armas.