La mañana del domingo en Las Palmas de Gran Canaria se volvió un vibrante marco de expresión y celebración, cuando entre 400 y 500 personas, desnudas y pintadas con los colores de la bandera del Orgullo del Progreso, participaron en una intervención artística dirigida por el fotógrafo neoyorquino Spencer Tunick. Este evento, denominado Gran Spectrum, tuvo lugar en la emblemática plaza de Santa Ana, como parte del festival Culture & Business Pride 2026, promovido por el Cabildo de Gran Canaria y el Gobierno de Canarias.
Durante más de dos horas, Tunick guió a los participantes con indicaciones precisas, logrando una composición visual que no solo celebra la diversidad, sino que también aboga por los derechos del colectivo LGBTQIA+. “El colectivo necesita todo el apoyo posible de cara al futuro”, afirmó el artista tras la sesión. Este acto se llevó a cabo en un contexto significativo, justo horas después de un trágico atentado durante las celebraciones del Orgullo en Berlín, que dejó un saldo fatal de una persona fallecida y 29 heridas.
La trayectoria de Tunick ha sido marcada por esfuerzos por celebrar la forma humana a través del arte, comenzando en Nueva York en los años 90. Su primera convocatoria grupal frente a la sede de la ONU reunió a 28 personas, un inicio modesto que rápidamente se transformó en un fenómeno global. En 2003, su trabajo en Barcelona capturó la atención de entre 4.500 y 7.000 participantes, y su récord se estableció en 2007 en Ciudad de México, donde reunió entre 18.000 y 20.000 asistentes. A pesar de algunos fracasos en distintas localidades, su habilidad para conectar espacios públicos con el arte ha logrado posicionarlo como un referente de la fotografía de desnudos artísticos.
Las Palmas de Gran Canaria ha demostrado ser un terreno fértil para su trabajo, donde la policía garantizó un despliegue que permitió tanto a Tunick como a los participantes prepararse con privacidad. Todo ello, en el contexto de un evento que contaba con la aceptación pública e incluso la aprobación del obispo de Canarias, José Mazuelos, quien comentó que no tenía problema con la realización de tales actos artísticos: “Cuando vamos a la playa vemos cuerpos desnudos, ¿no?”, argumentó con firmeza.
El ambiente festivo en la plaza se intensificó a medida que participaban feligreses en misa y los artistas en la intervención convergían en la misma ubicación. Este insólito encuentro mostró la diversidad de la comunidad y resonó con las vibraciones positivas del evento. Patricia Pardo de Donlebún, una de las participantes, expresó su entusiasmo diciendo: “Ha sido una fiesta a las cinco de la mañana. Había, sobre todo, amor por el cuerpo. Daba igual ser gordo, bajo, flaco, alto”.
Al cerrar la instalación, Tunick reflejó sobre lo que significa este tipo de expresión artística: “Me alegro muchísimo por todas las personas que vinieron y participaron, creando unas hermosas obras escultóricas que abarcaban no solo la identidad queer, sino también la inclusión en el arte, en la igualdad y la mera libertad de estar en público y entre tus vecinos”. Este evento no solo se erige como una intervención artística, sino como un símbolo de respeto y aceptación por la diversidad humana en el corazón de Canarias.
