Recientemente, el Secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, reiteró sus advertencias a las empresas de inteligencia artificial en China, enfatizando que se mantienen en la mesa posibles sanciones tras acusaciones de que la compañía Moonshot habría destilado inapropiadamente el modelo Fable de Anthropic. Este tipo de destilación de modelos, una técnica común en el entrenamiento de IA, permite que un modelo más pequeño aprenda de las salidas de un modelo más grande, aunque también puede infringir derechos de propiedad intelectual.
Bessent destacó en redes sociales que el código abierto no debe ser interpretado como la «temporada de caza» de la propiedad intelectual estadounidense. Afirmó que cuando las empresas chinas llevan a cabo ataques de destilación a gran escala que cruzan la línea hacia el robo de propiedad intelectual, se considerarán sanciones y designaciones en la lista de entidades.
Las declaraciones de Bessent llegan después de que Michael Kratsios, jefe de políticas de ciencia y tecnología de la Casa Blanca, acusara a Moonshot de llevar a cabo estas acciones de distilación en contra de modelos de EE. UU. Según Kratsios, la empresa habría adquirido servidores «GB300» de Nvidia, los cuales son ilegales para la venta a empresas chinas debido a las restricciones de control de exportación. Esto plantea dudas sobre la legalidad de las operaciones de Moonshot y su acceso a tecnología restringida.
A pesar de estas acusaciones, algunos expertos cuestionan la fundamentación de que el modelo Kimi K3 de Moonshot se haya desarrollado principalmente a partir de la destilación de Fable, el cual estuvo disponible públicamente solo desde el 1 de julio. Moonshot lanzó K3 como un modelo de peso abierto la semana pasada, lo que ha generado un debate sobre la viabilidad de los modelos de negocio de los laboratorios de IA estadounidenses y su capacidad para justificar las significativas inversiones necesarias en esta carrera por la inteligencia artificial de frontera.
Un Debate en Aumento
Este episodio ha intensificado el debate en Washington sobre el ingreso de modelos abiertos provenientes de China. Figuras como Dean Ball, exasesor de IA de la Casa Blanca y actual líder de Futuros Estratégicos en OpenAI, han argumentado que sería prudente restringir o prohibir efectivamente el uso de modelos de peso abierto de origen chino. Esto, sostienen, ayudaría a preservar la ventaja tecnológica de EE. UU. y a mitigar los potenciales riesgos para la seguridad nacional.
A medida que la competencia por la supremacía en IA se intensifica, la interacción entre las regulaciones de propiedad intelectual y los avances tecnológicos se convierte en un tema crítico de conversación tanto en el ámbito empresarial como gubernamental. Las decisiones que se tomen en este sentido podrían definir el futuro de la inteligencia artificial y su desarrollo, tanto en Estados Unidos como a nivel global.
