Pagar el rescate a un hacker puede fomentar nuevas demandas de extorsión

Pagar el rescate a un hacker puede fomentar nuevas demandas de extorsión

A medida que el panorama de la ciberseguridad evoluciona, los ataques de ransomware se han convertido en una preocupación persistente para empresas de todos los tamaños. Recientemente, un informe de Proofpoint, que encuestó a 953 compañías, reveló una alarmante tendencia: más de un tercio de las empresas que pagaron rescates a hackers enfrentaron una segunda demanda de extorsión. Este hallazgo subraya la perspectiva de que negociar con los criminales es, en la mayoría de los casos, una estrategia fallida.

Tradicionalmente, se ha aconsejado a las organizaciones no ceder ante las demandas de rescate, ya que hacerlo puede permitir a los atacantes beneficiarse de sus delitos y, lo que es peor, incentivar futuros ataques. La realidad es que, al pagar un rescate, las empresas no solo agravan el problema, sino que también pueden terminar en un ciclo vicioso de extorsiones continuas, ya que las bandas de ransomware no tienen incentivos para cesar sus demandas.

Un enfoque de extorsión más sofisticado

El estudio de Proofpoint señala que los ataques de extorsión han evolucionado de un enfoque transaccional simple a tácticas más complejas que implican formas múltiples de presión. Los hackers ahora retienen datos robados y amenazan con hacerlos públicos si no se satisfacen sus exigencias. Este cambio en la estrategia refuerza la afirmación de que una vez que una organización es víctima de un ataque, la probabilidad de una nueva extorsión es significativamente alta.

A pesar de las promesas de los hackers de eliminar o destruir los datos robados tras el pago de un rescate, muchos casos demuestran lo contrario. Por ejemplo, el ataque a la firma de investigación de mercado Klue expuso datos sensibles de clientes, a pesar de que la compañía había alcanzado un acuerdo con los atacantes. Posteriormente, se descubrió que un grupo de hackers diferente logró acceder a una muestra de los datos robados, exponiendo a los clientes a futuros riesgos de extorsión.

Un incidente similar ocurrió con Change Healthcare en 2024, donde un grupo de ransomware que operaba en ruso robó información médica de, aproximadamente, 192 millones de personas en Estados Unidos. Para evitar que los datos sensibles aparecieran en internet, la empresa pagó rescates a diferentes grupos criminales involucrados, lo que demuestra la creciente complejidad y la naturaleza paralela de las organizaciones criminales en el ámbito del cibercrimen.

Lecciones de ciberseguridad

Investigadores de seguridad han advertido que las bandas de ransomware y los grupos de extorsión probablemente retendrán los datos robados, independientemente de que se realice un pago. La Policía del Reino Unido corroboró esta tendencia durante sus operaciones contra el grupo LockBit, uno de los más prolíficos en el sector. Tras su desmantelamiento, los agentes encontraron datos robados de víctimas almacenados en los servidores del grupo, incluso después de que estas habían accedido a pagar rescates.

Las implicaciones de estos hallazgos son claras: las empresas deben adoptar un enfoque más proactivo hacia la ciberseguridad, explorando medidas de prevención más efectivas y administrando mejor los riesgos asociados con la violencia digital. Responder a un ataque de ransomware con un pago no solo es una solución temporal, sino que puede acarrear consecuencias mucho más graves a largo plazo.