El sector ferroviario español enfrenta una crisis notable, evidenciada por la reciente convocatoria de huelga del Sindicato Ferroviario (SF-Intersindical) en el Grupo Renfe. Este movimiento, que tiene lugar el 15 de julio, es la segunda jornada de paros tras la primera del 29 de junio y busca protestar contra lo que el sindicato califica como «el desmantelamiento» del ferrocarril público en el país.
Las razones detrás de este paro incluyen la venta del servicio de Renfe Mercancías y el cierre de diversas bases de mantenimiento, acciones que, según la organización sindical, son parte de una estrategia para favorecer la privatización del transporte ferroviario. Además, expresan su preocupación por la presión ejercida por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), a quien acusan de favorecer a operadores privados mientras debilitan el servicio público.
La movilización se llevará a cabo en Madrid, específicamente frente a las oficinas de Renfe situadas en la zona de Atocha. La manifestación comenzará en la esquina de la calle Méndez Álvaro con calle Tortosa, a las 11:30 horas. En un comunicado, el sindicato ha expresado su indignación señalando que esta dirección «pasará a la historia por presidir el peor momento de la historia del ferrocarril» y mencionan despidos durante huelgas anteriores como una grave violación del derecho a parar.
Servicios mínimos establecidos durante la huelga
Ante la convocatoria de la huelga, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha estipulado unos servicios mínimos para garantizar un nivel mínimo de operación. En Alta Velocidad y Larga Distancia, de los 343 trenes afectados se garantizará la circulación de 249, lo que equivale al 73% de los servicios usuales. Sin embargo, esto podría resultar en la cancelación de hasta 94 trenes, dependiendo del nivel de apoyo a la huelga.
En el ámbito de Media Distancia, Renfe podría anular hasta 24 de los 650 trenes afectados, manteniendo activos 426, lo que representa un 66% de los servicios habituales. En cuanto a los trenes de Cercanías, se establecerán mínimos adaptados a las franjas horarias, asegurando un 75% durante las horas pico y un 50% en el resto del día.
Renfe ha creado una serie de alternativas para los viajeros que se vean impactados por la huelga. Los pasajeros podrán optar por viajar en otro tren similar al que tenían reservado o, si así lo prefieren, podrán cancelar o cambiar su billete sin costo adicional, aunque estas modificaciones deben realizarse a través de los canales de venta habituales de la empresa.
La convocatoria de huelga también se justifica por el «abandonado premeditado del servicio de Mercancías» y la creación de una empresa conjunta entre Renfe y Medway —filial de MSC— para la división de mercancías. Además, se protestará contra el cierre del taller de Miranda y otros desmantelamientos del servicio público ferroviario.
En respuesta, Renfe ha enfatizado que la huelga es promovida por un sindicato minoritario, añadiendo que la anterior convocatoria tuvo un seguimiento promedio del 1.83%, lo que les permitió operar con mayor normalidad en la red ferroviaria.
