La situación en Airbus España se intensifica a medida que todos los sindicatos con representación han decidido apoyar la huelga que comenzó el 1 de julio, convocada inicialmente por el Sindicato Independiente de Profesionales Aeronáuticos (SIPA). Comisiones Obreras (CCOO), que había evitado respaldar la movilización antes, ahora se ha sumado a la causa después de una reunión con sus afiliados, que tomó lugar tras 14 días de paros.
El apoyo de CCOO, un sindicato con una fuerte presencia, especialmente en los talleres, representa un aumento significativo de la presión sobre la dirección de Airbus. Los trabajadores manuales, que hasta ahora habían mostrado un seguimiento menor en los paros, ahora se están uniendo a los empleados de servicios que han mantenido su apoyo desde el inicio de la huelga. En la jornada del martes, la participación fue notablemente mayor que en días anteriores.
Según las estimaciones iniciales de los sindicatos, el seguimiento del paro alcanzó el 70% durante la primera semana. En ciertas plantas, como la de San Pablo en Sevilla, la actividad se estaba llevando a cabo casi con normalidad, mientras que en la instalación de Airbus Helicópteros en Albacete se registraron cifras mucho más significativas de ausentismo.
Respaldo abrumador a la huelga
CCOO consultó a sus 3.500 afiliados sobre la posibilidad de participar en la huelga y apoyar un paro indefinido a partir del 7 de septiembre, además de plantear demandas sobre revisión salarial y teletrabajo. El resultado de la votación fue contundente: el 90,24% de los votantes respaldó la movilización. Este resultado proporciona al sindicato un mandato claro para actuar en las negociaciones con la dirección de la empresa.
Sin embargo, el clima en las asambleas está tenso, con algunas fuentes cercanas al SIPA cuestionando la validez del liderazgo de CCOO en la situación actual. Afirman que la presión creciente de los trabajadores en huelga ha forzado la decisión del sindicato y advierten sobre un posible descontento entre los manifestantes.
Desde CGT, también se ha confirmado que el apoyo de CCOO no puede entenderse sin la presión ejercida por el creciente número de empleados que están secundando la huelga. Además, los trabajadores plantean que muchas de las propuestas debatidas en las asambleas van en contra de acuerdos recientes que fueron firmados hace menos de dos años.
Movilizaciones y un futuro incierto
La asamblea del lunes no solo impulsó el respaldo a la huelga, sino que también definió una estrategia para las futuras movilizaciones. Entre las próximas acciones se destaca una manifestación programada para el jueves en Getafe y otras protestas en puerta, aunque la fecha específica aún está por determinarse. El futuro comité de huelga, que se espera incluya a sindicatos y a empleados como observadores, también fue discutido, resaltando que cualquier oferta de Airbus necesitará la aprobación de los trabajadores antes de ser aceptada.
A medida que se cumplen 14 días de la huelga, la convocatoria original por parte de SIPA ha tomado fuerza, reflejando un clima de malestar generalizado ante la percepción de que Airbus, que está en un momento de récord de resultados, no está abordando adecuadamente las preocupaciones de sus trabajadores sobre la pérdida de poder adquisitivo y recortes en derechos laborales. La situación promete seguir evolucionando, especialmente con el acercamiento de la reunión entre la dirección de Airbus y los representantes sindicales.
