La competencia en el sector tecnológico se intensifica, especialmente entre gigantes como Apple y OpenAI, que ahora se encuentran en el centro de una batalla legal. Esta disputa surge tras la decisión de Chang Liu, un ingeniero que dejó Apple para unirse a OpenAI, un movimiento que ha desatado una serie de acusaciones por parte de Apple relacionadas con la apropiación indebida de secretos comerciales.
Apple alega que Liu no devolvió un MacBook corporativo y que, tras su partida, pudo acceder a sistemas internos de la empresa gracias a un fallo de autenticación. Según la compañía, Liu descargó documentos confidenciales vinculados a productos no lanzados y procesos de producción, lo que le habría proporcionado información valiosa antes de unirse a OpenAI.
Aparte de Liu, la denuncia menciona que incentivó a otra ingeniera a revisar material confidencial antes de sus entrevistas con OpenAI y le proporcionó consejos sobre cómo evitar ser detectada por el equipo de seguridad de Apple. Este tipo de conducta, según la demanda, no es un caso aislado, sino una práctica normalizada en la startup de inteligencia artificial.
La lógica detrás de la denuncia
Adicionalmente, la demanda sugiere que OpenAI ha animado a sus empleados a estudiar documentos confidenciales de Apple antes de sus entrevistas. Este enfoque ha llevado a Apple a presentar una demanda exigiendo una compensación por daños y perjuicios, junto con órdenes judiciales para proteger sus secretos comerciales.
La situación ha sido tensa desde la entrada de Tang Tan, un exejecutivo de Apple, a OpenAI. Conocido por su papel en el diseño de famosos productos de Apple, Tan dejó la compañía para convertirse en director de hardware en OpenAI, donde se ha especulado que trabaja en una nueva categoría de dispositivos de IA.
Informes indican que Apple ha expresado su preocupación sobre una operación sistemática de reclutamiento de talento clave por parte de OpenAI, diseñada para replicar su exitoso modelo de desarrollo de productos. Esta situación se complica aún más con la alegación de que Tan ha utilizado su posición para obtener información confidencial durante entrevistas de trabajo.
OpenAI, por su parte, ha respondido a las acusaciones afirmando que no tiene interés en los secretos comerciales de Apple y que su enfoque está en desarrollar tecnología innovadora. Sin embargo, el distanciamiento entre ambas compañías parece estar lejos de resolverse, con cada vez más detalles emergiendo sobre la dinámica entre ellas y las tácticas de captación de talento que podrían haber cruzado líneas éticas.
