Valérie Urbain, la figura al mando de Euroclear, se encuentra en el epicentro de una controversia internacional que pone a prueba su liderazgo y criterio. La ejecutiva de 61 años, proveniente de Senegal, se ha visto proyectada a la esfera pública tras la solicitud de la Unión Europea para que facilite el uso de unos 200.000 millones de euros en activos rusos congelados, con la intención de financiar la guerra en Ucrania.
Un papel clave en el sistema financiero
Aunque Euroclear no es una entidad muy conocida entre el gran público, su importancia en el sistema financiero global es indiscutible. Esta institución custodia activos por un total de 42,5 billones de euros, lo que equivale a 14 veces el PIB de Francia. De esta cifra, 193.000 millones de euros pertenecen en gran parte al Banco Central de Rusia. La propuesta europea fue revelada por primera vez en una portada del Financial Times el 25 de septiembre, cuando el canciller alemán, Friedrich Merz, sugirió que estos fondos podrían ser utilizados para desbloquear un préstamo de 140.000 millones de euros para Ucrania, con el fin de mostrar la resistencia europea ante la agresión rusa.
Desde entonces, el foco de atención sobre Urbain ha sido constante, especialmente durante la reciente cumbre del Consejo Europeo en diciembre, donde los líderes de la UE no lograron llegar a un acuerdo sobre el uso de los activos rusos, invocando preocupaciones sobre los riesgos jurídicos y la oposición de varios Estados miembros. No obstante, sí lograron aprobar un préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania, sustentado en deuda conjunta.
Un desafío sin precedentes
La trayectoria de Urbain ha estado marcada por su discreción y su enfoque serio. Con estudios en ingeniería comercial y una carrera que comenzó en la banca de inversión, ha subido en las filas de Euroclear desde 1992, asumiendo diversos roles antes de convertirse en consejera delegada en 2024. En su nuevo cargo, ha conseguido que la compañía mantenga una racha de crecimiento, reportando ingresos subyacentes de 1.400 millones de euros en el tercer trimestre de 2025, un aumento del 7% respecto al año anterior.
Sin embargo, su gestión de los activos rusos congelados plantea una gran encrucijada. Urbain ha expresado su preocupación de que el uso de estos fondos sin el consentimiento de Rusia podría llevar a una confiscación, creando un precedente legal potencialmente dañino. Ha advertido sobre las graves consecuencias de tal acción, señalando que podría resultar en una pérdida de credibilidad internacional y posibles represalias legales por parte de Moscú. Hasta el momento, Rusia ha interpuesto demandas contra Euroclear por estar imposibilitada de acceder a sus activos, y advirtió que cualquier uso de estos fondos para financiar a Ucrania sería considerado un acto de guerra.
Mirando hacia el futuro
La situación legal y diplomática sigue evolucionando, y todos los indicadores apuntan a que el debate sobre el futuro de los activos rusos en Euroclear volverá a la agenda en los próximos meses. Mientras tanto, Valérie Urbain, que ha tenido que adaptarse a un nuevo nivel de atención pública, sigue enfrentando un desafío que trasciende su carrera profesional: preservar la integridad de su entidad frente a una situación política y económica muy delicada.
En una entrevista reciente, Urbain reveló cómo su infancia, criada entre diversos países africanos, le ha enseñado a valorar la diversidad, un atributo que probablemente será fundamental mientras continúa navegando a través de este complejo panorama.
