Trágico desenlace de un 'streamer' español tras imitar a influencer polémico

Trágico desenlace de un ‘streamer’ español tras imitar a influencer polémico

En un trágico suceso de fin de año, Sergio Jiménez Ramos, un streamer de 37 años, perdió la vida en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) durante un reto en directo que involucraba el uso de cocaína y alcohol. Este impactante hecho ha sido reportado por la Revista Emprendimiento, destacando la peculiar dinámica de su emisión: se trataba de una videollamada privada orientada a un grupo de donantes que pagaban por ver desafíos extremos.

Jiménez, reconocido en el mundo del streaming como Sancho o Sssanchopanza, ganó popularidad gracias a la influencia de Simón Pérez, un famoso streamer que ha resaltado en la escena desde 2017 con su contenido viral, muchos de los cuales están vinculados con el uso de sustancias. Este caso marca un precedente en España, siendo la primera muerte durante un live stream, justo meses después del fallecimiento del streamer francés Raphaël Graven en circunstancias similares.

Detalles del trágico reto

En un directo de YouTube, Pérez reveló que le habían informado que Jiménez consumió seis gramos de cocaína en un lapso de tres horas y una raya de dos gramos. A pesar de advertirle en varias ocasiones sobre el riesgo de una sobredosis, el streamer consiguió ingresar al turbulento mundo de los retos privados, donde la línea entre entretenimiento y riesgo se difumina. Pérez comentó que la policía llegó al lugar y uno de los asistentes mencionó que alguien bromeaba sobre si Jiménez se había terminado una botella de whisky.

Los Mossos d’Esquadra han abierto una investigación y se realizó una autopsia para esclarecer las circunstancias del fallecimiento. En sus directos, Pérez ha expresado que siente que pudo haberle pasado lo mismo a él y que mantiene la conciencia tranquila.

Un modelo de negocio sombrío

El modelo de Pérez gira en torno a un grupo de seguidores que participan en directos privados en plataformas como Google Meet. Conocidos como «meet», estos encuentros surgieron tras su exclusión de plataformas más grandes debido a problemas relacionados con consumo de drogas y promoción de juegos de azar. Los llamados «diplomáticos», suscriptores de este grupo, pagaban entre 40 y 120 euros por diversión extrema y retos peligrosos, que incluían actos que van de lo absurdamente cómico a lo escandalosamente irresponsable.

En octubre pasado, Jiménez se unió a estos directos, alimentando el interés de su creciente audiencia en redes como YouTube y TikTok. Miles de usuarios buscan contenido extremo, y el ambiente privado se convierte en terreno fértil para retos que a menudo terminan en tragedia.

Pérez defendió la participación de Jiménez en este mundo intenso y arriesgado, afirmando que muchos se aventuran en esta jungla digital sin darse cuenta de los peligros inherentes.

Un ecosistema clandestino

El oscuro ecosistema de estos grupos privados ha permitido que diversas cuentas de Youtube, como PapaNoel o Pablo Xtmng, recopilen y compartan fragmentos de estos directos exclusivos, logrando numerosas visitas. Sin embargo, la falta de transparencia en esta red dificulta el rastreo de donativos y las responsabilidades individuales.

Se ha descubierto que, además del grupo de Pérez, existían otros canales de coordinación dentro de Telegram, como AviatorVip IV, donde se orquestaban diversas acciones sobre streamers, incluyendo la provisión de drogas. Mensajes perturbadores han sido documentados en estos grupos, reflejando la apatía y desinterés por la vida humana.

Una fuente cercana a Pérez, quien ha preferido permanecer anónima, culpa de la tragedia a estos grupos privados, señalando que la dinámica ha llevado a un entorno descontrolado.

En la reflexión final de Pérez durante sus directos, lamenta la situación de Jiménez y al mismo tiempo sigue buscándole un giro al negocio que lo consumo: “Venga, 20 euritos, el próximo diplomático se lo dejo por 30 euros”. Mientras lucha por mantenerse alejado de las drogas, continúa tratando de generar ingresos en un mundo donde el riesgo y la irresponsabilidad se han vuelto moneda común.

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