Desarrollar un nuevo fármaco es un viaje que exige dedicación y tiempo: se estima que el proceso toma entre 10 y 12 años. Esta odisea comienza con alrededor de 10,000 moléculas candidatas, pero solo una de ellas alcanzará finalmente a los usuarios. Este camino está lleno de incertidumbre y requiere significativas inversiones financieras. La validación del producto pasa por diversas etapas clínicas que aseguran tanto su efectividad terapéutica como su inocuidad. Para navegar con éxito este proceso, se necesitan alianzas estratégicas, no solo en el ámbito médico con universidades y centros de innovación, sino también con los propios pacientes. Es fundamental contar con una visión a largo plazo de todos los actores involucrados para no poner en riesgo uno de los pilares esenciales de Europa: el bienestar sanitario.
### La Innovación como Inversión
Ante la creciente presión que ejercen el envejecimiento de la población y la proliferación de enfermedades crónicas sobre los sistemas sanitarios europeos, es crucial cambiar la percepción de la innovación. Esta no debería verse como un costo, sino como una inversión en un futuro más saludable. “Los países que priorizan la salud y la innovación tienden a ser más productivos, generan más empleo y, por ende, disfrutan de niveles más altos de felicidad”, afirma María Fernanda Prado, directora general de Johnson & Johnson Innovative Medicine en España. “La salud es la base del progreso y debe ser una prioridad para los gobiernos”, subraya.
### Competitividad en Investigación y Desarrollo
En un encuentro promovido por Revista Emprendimiento y Janssen, Prado destacó que Europa ha perdido competitividad en investigación y desarrollo frente a naciones como EE. UU., China y Japón, debido a marcos regulatorios menos atractivos. Sin embargo, España se destaca por contar con una infraestructura robusta y un talento excepcional. De hecho, Johnson & Johnson considera a España como el país líder en ensayos clínicos en Europa, con más de 150 estudios en curso, implicando a más de 4,500 pacientes y alrededor de 300 investigadores.
### Impacto de la Inversión en Salud
Álvaro Hidalgo, presidente de la Fundación Weber y director del Centro de Investigación en Economía de la Salud de la Universidad de Castilla-La Mancha, argumenta que invertir en salud tiene un impacto directo en el bienestar socioeconómico. “La riqueza de un país depende de su capital físico, humano y tecnológico”, explica Hidalgo. Mejorar la salud de la población no solo fomenta una mayor productividad, sino que también contribuye a una sociedad más innovadora.
Karina Escobar, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes, recalca que la innovación en tratamientos se traduce en una mejor calidad de vida, especialmente para quienes enfrentan enfermedades complejas. “La participación activa de los pacientes en ensayos clínicos permite incorporar sus necesidades en la investigación, lo que lleva a desarrollar soluciones más efectivas”, señala. La investigación respaldada por la ciencia, particularmente hacia una medicina personalizada, promete un futuro más esperanzador.
### La Sinergia Entre Innovación e Investigación
Javier de Castro, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica, enfatiza la necesidad de un binomio entre innovación e investigación para el progreso del país. “Sin inversión en estos campos no hay crecimiento”, añade. A pesar de que muchos perciben estos gastos como superfluos, es vital entender que son inversiones estratégicas en la salud de los ciudadanos y el desarrollo del sistema sanitario. España, líder en ensayos clínicos, se encuentra en una posición competitiva a nivel global.
### Desafíos Futuros
La clave está en actuar ahora ante el inminente aumento de la población mayor. “El cambio demográfico es un reto considerable; estamos envejeciendo rápidamente y necesitamos prepararnos para las necesidades futuras que aún no están cubiertas”, concluye Prado. La rapidez de los avances científicos contrasta con la lentitud de adaptación de los sistemas sanitarios. De acuerdo con su visión, los próximos diez años serán transformadores para la medicina, pero se requiere un esfuerzo colaborativo para mantener el ritmo de estos cambios que son vitales para el bienestar colectivo.
