Resurgimiento Económico: La Reinvención a Través de la Determinación

Resurgimiento Económico: La Reinvención a Través de la Determinación

Durante muchos años, la economía mundial ha funcionado bajo un marco de reglas claras, dominado por mercados y bancos centrales. Sin embargo, la intervención en Venezuela resalta cómo el poder político y militar vuelve a tomar el control, transformando así la dinámica económica y afectando precios, riesgos y alianzas.

Un giro en la lucha contra la inflación

Tradicionalmente, las naciones desarrolladas han combatido la inflación mediante el ajuste de tasas de interés. Pero el caso venezolano sugiere un nuevo enfoque: asegurar la oferta de petróleo a través de intervenciones directas. Aunque actualmente Venezuela no figura como uno de los mayores contribuyentes al mercado global de petróleo, su potencial sigue siendo significativo. La posibilidad de que su crudo regrese a los circuitos comerciales occidentales podría ejercer una presión a la baja sobre los precios y actuar como un estabilizador indirecto en la lucha contra la inflación. En este contexto, es más impactante lo que se espera del precio del petróleo en los próximos meses que el precio actual.

Riesgo país y vulnerabilidad geopolítica

Además, la intervención militar en Venezuela redefine lo que tradicionalmente se consideraba riesgo país. Anteriormente, los inversores se centraban en aspectos como la sostenibilidad fiscal o la estabilidad institucional. Hoy, se incorpora un nuevo factor: la vulnerabilidad geopolítica que puede poner en peligro los ingresos generados por recursos naturales. La noción de soberanía económica queda así comprometida, no solo en Venezuela, sino también en otros países ricos en recursos pero con instituciones débiles, lo que encarece su acceso a financiamiento. El capital siempre busca seguridad, y estos precedentes son difíciles de ignorar.

Fragmentación financiera global

La fragmentación financiera mundial también se intensifica. Las reacciones de China y otros actores no occidentales apuntan a una mayor división geopolítica, donde Venezuela, aunque pequeña en comparación, representa un símbolo en el mapa de alianzas energéticas y financieras. Su separación de la órbita china refuerza esta tendencia hacia sistemas económicos paralelos, donde el comercio y la financiación se vuelven cada vez más segmentados. Para los mercados emergentes, esto significa una disminución del margen de maniobra, aumentando su dependencia de alineamientos políticos explícitos. La neutralidad económica se convierte así en un lujo poco accesible, lo que podría agravar los problemas de desigualdad global.

En contraste, Europa de momento parece estar en una posición más favorable, como se evidencian las recientes mejoras en los mercados bursátiles y el récord en la emisión de bonos públicos y privados. Sin embargo, el futuro permanece incierto, con un continente que enfrenta desafíos económicos significativos.

Reflexiones finales

En conclusión, aunque Venezuela no sea el epicentro del sistema económico global, su situación actúa como un espejo de las tendencias hacia las que nos dirigimos. La lección principal no radica en Caracas, sino en las decisiones que se toman en Washington, Pekín y los mercados financieros. La economía global está evolucionando hacia una fase en la que las fronteras entre política, finanzas y poder son cada vez más borrosas, y esta realidad ha venido para quedarse.

Por Santiago Carbó Valverde, catedrático de Economía de Cunef Universidad.