Durante años, la desconexión entre la educación y las necesidades del mercado laboral se consideró un problema menor, tipificado como una cuestión de ajuste. Sin embargo, la situación ha cambiado drásticamente. Según el último Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial, esta brecha se ha vuelto estructural, afectando la capacidad de las empresas para innovar y competir. Un alarmante 63 % de las compañías identifica la falta de competencias adecuadas como el principal obstáculo para su transformación, superando incluso las preocupaciones sobre inversiones tecnológicas. La causa radica, en gran medida, en la falta de talento capacitado para utilizar las herramientas necesarias de manera efectiva.
Nuevos empleos y habilidades en el horizonte
Entre 2025 y 2030, se prevé la creación de alrededor de 170 millones de nuevos empleos, mientras que aproximadamente 92 millones desaparecerán. Aunque el balance es positivo en números, la naturaleza de los trabajos está cambiando. Un 40 % de las habilidades actuales deberá evolucionar, abarcando no solo aspectos tecnológicos como la inteligencia artificial y la ciberseguridad, sino también habilidades más complejas como el pensamiento crítico, la adaptabilidad, el liderazgo y la resolución de problemas. Estas competencias se mencionan a menudo en el ámbito educativo, pero raramente ocupan el epicentro del aprendizaje formal.
En España, esta desconexión se manifiesta de manera particular. De acuerdo con el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), muchas vacantes no se llenan no por falta de titulados, sino por un déficit persistente de habilidades. Las carencias más comunes se relacionan con el uso de herramientas digitales en entornos laborales y con competencias esenciales para el día a día, como la autonomía, el trabajo en equipo y la capacidad de adaptación a cambios organizativos. El verdadero problema no reside en la cantidad de formación disponible, sino en la conexión entre lo que se enseña y lo que realmente se requiere en el ámbito empresarial.
El reto del aprendizaje permanente
El diagnóstico sobre la desconexión entre educación y trabajo no es exclusivo de España. La OCDE señala que muchos sistemas educativos están desactualizados, ya que fueron diseñados para contextos laborales más estables. La organización enfatiza la necesidad de fomentar el aprendizaje a lo largo de la vida y reconocer las habilidades adquiridas fuera del sistema formativo oficial, que a pesar de su creciente relevancia para las empresas, a menudo carecen de reconocimiento académico.
Mientras tanto, muchas empresas han decidido no esperar a que el sistema educativo se adapte. Cada vez más organizaciones están implementando programas de upskilling y reskilling —mejoramiento y reciclaje de habilidades— como parte de su estrategia. Según el Workplace Learning Report 2025 de LinkedIn, ante la dificultad de encontrar los perfiles necesarios en el mercado, optan por desarrollar a su propio talento, priorizando la capacidad de aprender y adaptarse por encima de los títulos tradicionales. Aunque un diploma sigue siendo importante, lo esencial ahora es demostrar que se puede aplicar el conocimiento en contextos cambiantes.
Para abordar el dilema de cómo transformar el sistema educativo sin dejar fuera a una parte esencial del talento, conversamos con Lee Newman, decano de IE Business School. Nos habló sobre las competencias que realmente importan, el impacto de la inteligencia artificial en la enseñanza y la urgente necesidad de repensar la metodología de aprendizaje en un mercado que ya no valora la memorización, sino la capacidad de acción.
Una revolución en la educación
Pregunta: Las empresas demandan cada vez más habilidades blandas. ¿Se están integrando adecuadamente en los planes de estudio?
Respuesta: Primero, aclaremos que prefiero el término «habilidades de impacto». Estas son las más difíciles de aprender y enseñar. A diferencia de materias más técnicas, como contabilidad, habilidades como la gestión de conflictos requieren un enfoque diferente. Las empresas buscan personas capaces de adaptarse a entornos laborales complejos, lo que enfatiza la importancia de aprender haciendo y enfrentándose a problemas reales.
Pregunta: ¿Dónde falla el sistema educativo en la identificación de competencias necesarias?
Respuesta: Creo que la mayor falla radica en la falta de capacidad de reacción. La educación ha sido históricamente un sector poco competitivo, lo que dificulta la presión para innovar. Si bien hay individuos brillantes en universidades, el cambio es complicado cuando quienes enseñan están acostumbrados a un modelo tradicional.
Pregunta: ¿Cómo se deben enseñar habilidades en un contexto donde las exigencias cambian rápidamente?
Respuesta: No todas las habilidades evolucionan al mismo ritmo. Mientras que las herramientas específicas pueden volverse obsoletas, habilidades fundamentales como el análisis y la toma de decisiones son más estables. Por eso, es crucial no centrarse exclusivamente en herramientas concretas, sino trabajar en categorías amplias de habilidades.
Pregunta: La inteligencia artificial ha llegado a las aulas. ¿Se está utilizando de manera efectiva?
Respuesta: Muchas instituciones siguen viendo la IA como una amenaza y optan por prohibir su uso, fomentando una “guerra fría” tecnológica que no tiene sentido. El problema no es la IA en sí, sino la necesidad de reevaluar los métodos de evaluación. No podemos seguir pidiendo trabajos escritos tradicionales cuando una IA puede generarlos rápidamente.
Pregunta: Las empresas invierten en el desarrollo interno de habilidades porque no encuentran el talento necesario. ¿Eso significa que el sistema educativo está fallando?
Respuesta: Definitivamente, es una señal clara de que el sistema no está respondiendo con la agilidad requerida. A medida que las necesidades del mercado cambian, las empresas están dispuestas a adoptar nuevas formas de enseñanza, especialmente aquellas basadas en inteligencia artificial.
La conclusión clara es que debemos repensar radicalmente la evaluación educativa. Aprender ya no se trata solo de adquirir conocimientos, sino de desarrollar habilidades prácticas a través de la práctica y el feedback. Transformar la educación es fundamental para lograr una mejor alineación con las exigencias del mercado laboral actual.
