En las recientes celebraciones navideñas, la inteligencia artificial se convirtió en un tema recurrente en cada reunión. Entre un grupo de amigos apasionados por la pintura, la conversación sorprendió al virus girar hacia el papel de la IA en el ámbito de las inversiones.
Este variopinto grupo incluía tanto profesionales del sector financiero como inversores entusiastas, lo que desató un intenso debate. Defendí con fervor que la capacidad de la IA para asesorar en temas financieros y gestionar inversiones aún está lejos de superar la intervención humana. La reacción fue instantánea: “¿De verdad crees que tú puedes analizar datos mejor que una IA?”
A lo que respondí: “Por supuesto que no. Ningún ser humano tiene la habilidad para procesar datos como lo hace una máquina. Sin embargo, el verdadero reto no radica en la capacidad de cálculo, sino en cómo se utiliza esa información. Para que una IA haga recomendaciones útiles, es crucial saber formular las preguntas adecuadamente. De lo contrario, se corre el riesgo de tomar decisiones desfavorables”.
Antes de regresar al arte y dejar de lado la IA, un amigo se ofreció a enviarnos un video sobre sus capacidades. Yo, por mi parte, compartí uno de mis experimentos para probar la efectividad de estas herramientas en mi campo profesional. Tras más de 30 años de experiencia en el sector, me siento capaz de identificar sus limitaciones sin caer en la arrogancia.
Fundos de Inversión y la IA
Una de las preguntas más interesantes es, ¿cómo se han desempeñado los fondos gestionados por inteligencia artificial? Es importante señalar que no hablamos de fondos que invierten en empresas de IA, sino de aquellos que utilizan algoritmos para su gestión. En Estados Unidos, entre 2017 y 2020, se lanzaron varios de estos fondos, permitiendo una comparación con el S&P 500. Ejemplos incluyen el Amplify AI Powered Equity ETF y el QRAFT AI-Enhanced US Large Cap ETF.
Aunque en algunos periodos estos fondos lograron batir al índice, su rendimiento a tres y cinco años muestra que, en general, todos han estado por debajo de un ETF que replica el S&P 500. La IA, en este momento, no parece ofrecer una ventaja significativa sobre el mercado.
Preguntas a la IA: Experimentos Prácticos
El 23 de diciembre, decidí realizar una prueba sencilla. Desde mi cuenta de usuario de pago, le pregunté a ChatGPT: “¿En qué valores debo invertir de cara a 2026?” Su respuesta fue estratégica: “El enfoque debe estar en qué tipos de compañías tienen viento a favor”. Enumero algunos de sus consejos:
- Infraestructura crítica y defensa: Ejemplos como Rheinmetall y Thales.
- Energía esencial: Compañías como National Grid y Enagás.
- Salud y envejecimiento: Nombres como Roche y Siemens Healthineers.
Curiosamente, al hacer la misma pregunta sin iniciar sesión, noté un cambio drástico en la respuesta. La IA ofreció advertencias legales y dirigió la atención hacia recomendaciones de analistas humanos, dejando claro que prefería guiarme hacia interacciones humanas.
Repetí la pregunta a otras plataformas como Perplexity y Gemini y, aunque cada una ofreció respuestas de fuentes online, las recomendaciones variaron, subrayando la diversidad de algoritmos utilizados. En todos los casos, se aconsejaba prudencia, sugiriendo el uso de fondos o ETFs en lugar de acciones individuales.
Reflexiones Finales
Antes de dar recomendaciones específicas a un inversor sobre 2026, hay una pregunta crucial que considerar: ¿realmente necesitará ese dinero para entonces? Si la respuesta es afirmativa y no desea asumir riesgos, podría ser más prudente optar por renta fija a corto plazo. Tomar decisiones basadas en consejos genéricos, sin proporcionar instrucciones personalizadas a la IA, puede ser francamente arriesgado.
Entonces, ¿es posible utilizar la IA para asesoramiento en inversiones? La clave no está tanto en la respuesta, sino en cómo se formula la pregunta y cuánta información se proporciona. Además, persiste la inquietud sobre la gestión de datos sensibles y la transparencia en su uso.
Uno de los aspectos a recordar en la gestión de fondos es que, incluso la inteligencia artificial no puede predecir el comportamiento futuro del mercado. Si bien puede facilitar el análisis y aumentar la productividad en la toma de decisiones, aún no se ha demostrado que supere a los índices.
Si algún día la IA logra anticipar el futuro, seguramente será la protagonista indiscutible en las mesas navideñas.
