La influencia de China en Venezuela se enfrenta a nuevos desafíos ante la reciente inestabilidad. La principal entidad reguladora financiera de China ha solicitado a los bancos y prestamistas importantes del país que informen sobre su exposición crediticia en Venezuela. Esta medida surge tras el ataque militar impulsado por Estados Unidos y la detención del presidente Nicolás Maduro.
Preocupación por el Riesgo Financiero
La Administración Nacional de Regulación Financiera de China ha urgido a las entidades a reforzar su vigilancia sobre los riesgos vinculados a los préstamos otorgados en Venezuela. Esta acción refleja la creciente inquietud entre los reguladores chinos ante la inminente inestabilidad geopolítica y sus posibles repercusiones en el sistema financiero nacional.
Durante muchos años, Venezuela ha sido un socio vital para China en proyectos energéticos e infraestructurales, acumulando miles de millones en créditos, mayormente a través de bancos estatales como el Banco de Desarrollo de China. La reciente presión de Estados Unidos para que sus acreedores prioricen el cobro de la deuda venezolana ha planteado riesgos adicionales para los inversionistas chinos.
Análisis de Expertos
Victor Shih, profesor en la Universidad de San Diego, advirtió que si Washington establece prioridades en los cobros de deuda, los inversionistas chinos podrían ver un incremento en el riesgo de impago. Esto se agravaría a medida que el gobierno venezolano y las empresas estatales intentan satisfacer tanto las demandas estadounidenses como sus propias necesidades internas.
Desde 2007, China se ha posicionado como un prestamista clave para Venezuela, comenzando a financiar proyectos en su último período bajo la presidencia de Hugo Chávez. Según datos citados, se estima que Pekín ha otorgado más de 60.000 millones de dólares en préstamos garantizados por petróleo a finales de 2015.
Cambios en la Estrategia
Alicia García Herrero, economista jefe para Asia-Pacífico de Natixis, mencionó que el volumen actual de créditos podría ser menor, dado que China ha comenzado a invertir en el capital de empresas venezolanas en lugar de continuar con préstamos.
Como respuesta a la acción militar estadounidense, el Ministerio de Exteriores de China expresó su «profunda conmoción y fuerte condena», catalogando este acto como una violación grave del derecho internacional. Además, exigió la liberación inmediata de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
En medio de esta incertidumbre, el presidente de EE.UU., Donald Trump, afirmó que su país necesita un «acceso total» a Venezuela, aumentando los niveles de tensión en la región y el riesgo financiero para los involucrados.
Este desarrollo marca un capítulo crucial en las relaciones entre China y Venezuela, donde la inestabilidad geopolítica podría redefinir la dinámica de financiamiento en un país que ha sido un pilar para el gigante asiático en América Latina.
