Ambar: La Cerveza del Cierzo Navega Hacia Nuevas Oportunidades

Ambar: La Cerveza del Cierzo Navega Hacia Nuevas Oportunidades

Dicen en Cerveza Ámbar que ser pequeño va más allá de las dimensiones físicas; “ser pequeños es una vocación”, afirma Sergio Elizalde, el director ejecutivo del Grupo Ágora, la matriz de la compañía. Fundada hace más de 125 años en Zaragoza, Ámbar se siente cómoda como la menos grande entre las grandes cerveceras. “No nos encontramos cómodos en el mundo de los procesos industriales, de las deficiencias y la arrogancia”, declara Elizalde. Su objetivo es conquistar nuevos horizontes y lograr que su cerveza se disfrute más allá de la región, pero siempre en sus propios términos, sin adoptar la mentalidad de las grandes corporaciones.

### Orígenes y crecimiento de Cerveza Ámbar

La historia de Ámbar comenzó en 1900 con un grupo de amigos influyentes en Zaragoza. Su moderna fábrica, inaugurada en 2020, cuenta con el doble de capacidad productiva que la original y produce casi 100 millones de litros al año. “Comparada con las grandes cerveceras de España, nuestra producción es mínima”, reconoce Elizalde. En un sector saturado y competitivo, donde algunos competidores multiplican sus cifras por 12, Ámbar se apoya en la calidad de su producto y en los 800 profesionales que hay detrás de cada botella, manteniendo una filosofía de cercanía, humildad e innovación.

Con su primera cerveza sin alcohol lanzada hace medio siglo, Ámbar ha seguido innovando: en 2011 presentó una doble cero que es sin alcohol y sin gluten, y más recientemente, la triple cero, que también carece de azúcar. Sus cervezas especiales son el alma de su catálogo, que abarca unas doce variedades. “Nuestra forma de trabajar, y siempre un poco contracorriente, nos ha permitido llegar hasta aquí”, asegura Elizalde.

### Presencia regional e impulso nacional

Las cervezas Ámbar son un emblema en su región, con una parte significativa de su producción consumida localmente. “Estamos bien posicionados en el valle del Ebro, desde Álava y Vitoria hasta Navarra, La Rioja, Aragón y parte de Cataluña y Valencia”, detalla. Aunque las exportaciones aún son limitadas, el interés por sus productos está creciendo en mercados como Inglaterra y Chile. “Estamos cada vez más presentes a nivel nacional y esa es una parte clave de nuestro desafío”, destaca Elizalde, quien señala que el consumo en el sector horeca, que incluye hoteles y restaurantes, se mantiene equilibrado.

En la búsqueda de mayor presencia, Ámbar aspira a estar en más puntos de venta, pero Elizalde aclara que no se fijan cuotas: “Nuestra metodología no se basa en parámetros cuantificables, sino en una filosofía más cualitativa”.

### Desafíos en el sector cervecero

El sector cervecero ha enfrentado dos años de ligeras caídas, con un retroceso del 0,2% en las ventas en 2024 con respecto al año anterior, según datos de la patronal del sector. Las estadísticas reflejan tendencias dispares en hostelería y alimentación, junto con un descenso del consumo per cápita de cerveza, que pasó de 55,5 litros en 2023 a 52,8 en 2024. El turismo ha jugado un papel crucial en la estabilización del mercado.

“El mercado en general muestra una leve caída, algo que debería concernernos”, reconoce Elizalde. El cambio en los hábitos de consumo, especialmente entre los jóvenes, y la creciente dependencia de la tecnología son retos que el sector debe enfrentar. Además, la inflación y la reducción del ingreso disponible han hecho que los consumidores adopten un enfoque más cauteloso con su gasto.

A pesar de estos desafíos, el Grupo Ágora, propietario de Ámbar y de otras marcas de bebidas, ha registrado un crecimiento sostenido. “Continuamos creciendo al ritmo que consideramos adecuado, sin presiones”, afirma Elizalde, que anticipa un incremento anual del 6% al 7%. En 2024, la facturación alcanzó aproximadamente 242 millones de euros, con el 80% y 90% de los ingresos provenientes de su línea cervecera. “Este crecimiento natural y orgánico es una constante y parece que continuará en el futuro”, añade.

### Un futuro en manos de la familia

La compañía es propiedad de la familia Roehrich, descendientes de Louis Moritz, quien adquirió la mayoría de las acciones de La Zaragozana en 1929. “Las empresas familiares piensan a largo plazo”, dice Elizalde. El objetivo primordial es perdurar durante 125 años más, lo que implica una toma de decisiones cuidadosa y sólida. “El reto es diario, asegurar que seguimos aquí y que continuamos haciendo las cosas a nuestra manera”, concluye Elizalde.