Faltan solo unas horas para que el reloj marque el 1 de enero de 2026, un momento decisivo para los 30 millones de conductores en España. El icónico triángulo de emergencia, ese sencillo plástico reflectante que nos ha acompañado durante años, será sustituido por la baliza V16 conectada, convirtiéndose en el único sistema legal para señalizar incidentes en la carretera. Este nuevo reglamento no solo marca un giro en la seguridad vial, sino que también ha desatado una intensa guerra comercial: una feroz batalla de precios entre operadoras y supermercados que ha levantado polémicas en torno a la recaudación fiscal del Estado.
Guerra de precios y opciones en el mercado
La creciente incertidumbre sobre dónde adquirir la baliza más económica ha llevado a una notable caída en su precio. Si hace un año el coste de una baliza homologada rondaba entre 50 y 60 euros, ahora puede conseguirse por menos de 30 euros. Las grandes cadenas y compañías de telecomunicaciones han lanzado una «liquidación agresiva» para atraer a los conductores indecisos.
Vodafone, Movistar y Orange han identificado en la baliza V16 una oportunidad única para enriquecer su oferta. Este dispositivo, que incluye una eSIM, se convierte en un servicio adicional para sus clientes. Vodafone destaca al ofrecer su modelo ZTE E1 por solo 24 euros (29,99 euros para no abonados), ya sea al contado o en cómodas cuotas de 1 euro al mes durante dos años, lo que lo convierte en el precio más competitivo del mercado. Movistar, por su parte, ha bajado su modelo Fase Light de 49,90 euros a 34,90 euros, frecuentemente acompañándolo de promociones en sus planes de conectividad. Orange también presenta su versión SOS Road Connected entre 35 y 39 euros, permitiendo la financiación en la factura mensual.
En el ámbito del retail, cadenas como Lidl, Carrefour y Amazon están batallando por captar a los consumidores.
- Lidl se ha consolidado como el líder del mercado físico con su baliza de Osram a 29,99 euros, agotada en múltiples ocasiones.
- Amazon presenta modelos fluctuantes como el Ledone Connected y el Raykong entre 27 y 32 euros, mientras que el popular Help Flash IoT+ se mantiene en torno a 38 euros.
- Carrefour y Alcampo ofrecen packs familiares con descuentos en la segunda unidad, situando el precio unitario cercano a los 25 euros, ideal para hogares con varios vehículos.
El trasfondo recaudatorio
Este panorama ha suscitado críticas sobre el potencial negocio que representa para las empresas y el Estado. Con un parque automovilístico de 30,5 millones de vehículos, la obligatoriedad de adquirir una baliza ha creado un mercado cautivo. Si el precio medio de la baliza se estima en 35 euros, el potencial de negocio podría alcanzar 1.067 millones de euros, generando más de 224 millones de euros en IVA (21%). A esto se suman las tasas de homologación que se pagan a laboratorios como Lcoe o Idiada. Los detractores argumentan que, a diferencia de los triángulos, las balizas tienen una «fecha de caducidad», asegurando ciclos de recompra constantes.
Sobre posibles sanciones a partir del 1 de enero, Pere Navarro, director de la DGT, afirma que no habrá prórrogas, aunque habrá un periodo de gracia informativa. Durante los primeros meses de 2026, la actitud de los agentes será más educativa, pero las sanciones están en el horizonte: multas de entre 80 y 200 euros podrán aplicarse por no tener señalización adecuada, por utilizar balizas V16 antiguas no conectadas o en situaciones de alto riesgo.
Es fundamental asegurarse de que la baliza tenga el código grabado físicamente en la tulipa (ejemplo: LCOE 2023010001G1) y que garantice al menos 12 años de conectividad con la certificación DGT 3.0. Las balizas que carecen de esta certificación son, desde un punto de vista legal, simplemente linternas.
En resumen, España se adentra en este inédito experimento el 1 de enero, sustentado en la promesa de salvar 25 vidas al año según la DGT, mientras surgen críticas por el gasto obligatorio que beneficia a grandes operadoras y al Estado.
