El Ministerio para la Transformación Digital ha tomado una decisión crucial al declarar desierta la adjudicación del Lote 3 del contrato de ciberseguridad de telecomunicaciones para la Administración Central, conocido como CORA III. Este contrato abarca servicios de interconexión de centros de datos y ciberseguridad, excluyendo a Telefónica de la carrera como posible adjudicataria. Lo llamativo de esta situación es que el mismo problema que descalificó inicialmente al primer ganador, MasOrange, ha afectado ahora a la oferta presentada por Telefónica.
La Causa de la Decisión
La Mesa de Contratación ha indicado que la propuesta de Telefónica y Telefónica Soluciones incurrió en “prohibición de contratar” debido a la falta de un plan de igualdad registrado por Govertis, una empresa miembro del consorcio. A raíz de esto, el Ministerio aceptó la recomendación de la Mesa, lo que ha llevado a la anulación del concurso para el Lote 3, que es esencial para la ciberseguridad de la Administración Central. Seguramente, lo que sigue será una nueva licitación.
Este escenario obligará a los operadores actuales, Telefónica e Indra, a prorrogar sus servicios hasta que se complete el nuevo proceso de adjudicación, lo que podría tardar varios meses. Sin embargo, este no es el único impacto: la resolución ha instado al órgano ministerial a revisar las consecuencias de este mismo incumplimiento para el Lote 1, un contrato de red nacional multiservicio valorado en 152,15 millones de euros, que ya había sido adjudicado a Telefónica.
Un Proceso Controvertido
El inicio de esta licitación estuvo marcado por la descalificación de la UTE liderada por MasOrange, junto a TRC y Mnemo, por la falta de un plan de igualdad por parte de Mnemo al presentar su oferta. Esta exclusión ha generado controversia, considerando que el Gobierno tiene una participación del 10% en Telefónica a través de SEPI. A pesar de haber presentado una oferta significativamente más baja (55,26 millones de euros frente a los 63,06 millones de Telefónica), la UTE de MasOrange fue descalificada.
Telefónica, quien recurrió esta adjudicación por la ausencia del plan de igualdad, recibió la aprobación del Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TACRC) el pasado 4 de octubre. Este mismo problema ya había llevado a la exclusión de Telefónica en otro concurso en Talavera. MasOrange, por su parte, anunció su intención de recurrir ante lo que consideró una decisión desproporcionada.
Después de este recurso, el Ministerio de Óscar López descalificó a la UTE de MasOrange el 6 de octubre y otorgó el contrato a Telefónica, la única oferta que quedaba en pie. Esta acción también generó críticas en el sector, debido a la adjudicación de un servicio tan estratégico como la ciberseguridad a una empresa con fuertes vínculos con el Gobierno francés.
Finalmente, el círculo se ha cerrado de manera irónica: el mismo requisito de igualdad que utilizó Telefónica para descalificar a su competidor ha sido la causa de su propia exclusión, resultando en la anulación del concurso. Una situación compleja que revela las tensiones del sector y el impacto de las normativas en el mundo empresarial.
